Aunque conocen perfectamente el medio y son conscientes de los riesgos, los usuarios más jóvenes son, paradójicamente, los que menos se preocupan por la ciberseguridad. Hablamos especialmente de la generación Z, que identifica a quienes han nacido a partir de 1997. ¿Se les están dando las pautas necesarias para protegerse en Internet?
Se trata de una generación que ha crecido en un entorno eminentemente digital (de ahí que se les califique como ‘nativos digitales’). Tienen perfectamente integrados los conceptos relacionados con la ciberseguridad, pero también están demasiado acostumbrados a las violaciones de la privacidad que a su alrededor se producen constantemente. En consecuencia, han desarrollado una especie de insensibilización a estos problemas que les hace pensar que son normales e inevitables.
Aquí van algunos datos que pueden resultar ilustrativos:
- El 58% de los jóvenes de la generación Z ignora las actualizaciones recomendadas de los dispositivos, frente al 15% de los baby boomers (a partir de los 59 años de edad).
- El 30% de los Z usan la misma contraseña para varias cuentas, mientras que los más mayores lo hacen solo en una proporción del 15%.
Hacia una sociedad más competente digitalmente
Ese debería ser el objetivo, al menos según lo que se planteó en el Senado hace casi dos años. En marzo de 2021 se aprobó una proposición no de ley en la que se ponía en evidencia la necesidad de impartir en los colegios una formación específica sobre seguridad digital y comportamientos en Internet.
En España no tenemos aún experiencia en este sentido, pero sí es algo que se ha implementado ya en otros países. Por ejemplo:
- Israel: se educa a los niños en esta materia desde 2016, sobre todo orientando la formación hacia la privacidad y la prevención del ciberacoso.
- Australia: tienen ya planificada la creación de asignaturas que se impartirán a los niños de entre 5 y 16 años. En primaria, el foco se pondrá en la prevención, mientras que en secundaria se profundizará en la protección de los datos personales en los servicios en línea.
¿Está España preparada para educar en ciberseguridad?
Según la normativa que actualmente hay vigente, podemos decir que sí. En nuestro ordenamiento jurídico hay infinidad de referencias que pueden servir para dar forma a una nueva concepción educativa de la ciberseguridad.
El ejemplo más significativo es el que nos proporciona la Ley de Educación. Entre otras cosas, determina que corresponde a las administraciones educativas garantizar una adecuada aproximación de los jóvenes a las tecnologías. Pero un espíritu similar lo podemos encontrar dentro del contenido de otras normas, como las siguientes:
- Ley de protección a la infancia y a la adolescencia.
- Ley de protección jurídica del menor.
- Código Civil.
- Distintos decretos autonómicos.
Con todo este bagaje encima de la mesa, los expertos coinciden en lo urgente que es formar a nuestros jóvenes alrededor de estos dos ejes básicos relacionados con la ciberseguridad:
- Buenas prácticas en el uso de las TIC: profesionales de este campo deberían adaptar los principios y valores que ya tenemos definidos acerca del buen uso de las tecnologías de la información al lenguaje y la comprensión de los más jóvenes. Con la realidad del día a día de los niños y adolescentes como punto de partida, se trata de enseñarles cómo hacer un buen uso de las herramientas con el objetivo de evitar sus riesgos y también de sacarles el máximo provecho.
- Protocolos de seguridad: todos los alumnos deberían ser capaces de saber exactamente cómo actuar ante un caso, propio o ajeno, de phishing o ciberacoso. Incluso los padres deberían conocer estos protocolos para proteger aún más a los menores frente a un riesgo que está tan presente en sus rutinas.
Por su parte, los centros educativos también tienen un papel fundamental. Su análisis de la situación debería ser tal que fueran capaces de identificar si un alumno es víctima de un delito contra la privacidad o la ciberseguridad. Y, por supuesto, tendrían que disponer de las herramientas y recursos suficientes para abordar eficazmente la situación.
En pleno siglo XXI, no podemos ignorar lo presente que está Internet en nuestras vidas y la influencia que un uso inadecuado de él puede tener en los más jóvenes. Que se forme a los niños en esta materia es algo que como sociedad ya hemos detectado que es necesario. Sin embargo, en nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, aún no ha llegado a materializarse como una realidad.




